Gotham city o la ciudad de los quince minutos

Mejor pollo para veinte que caviar para dos

Cuando era jovencito me gustaba ir de vez en cuando al centro de Madrid. Cines en versión original, librerías, tiendas de cómic y de discos eran parte de mi itinerario. Todos esos negocios han ido desapareciendo. A cambio, masificación, turistas por doquier, cafeterías cuqui donde, visto lo estridente de su decoración, parece que además de tomar café te van a graduar la vista... 



Nada que me pueda interesar. En otros tiempos me gustaba recorrer el centro un sábado cualquiera por la madrugada. Me gustaba percibir el paso del tiempo en las fachadas. Edificios con solera albergaban en su planta baja negocios recién estrenados. Lo viejo y lo nuevo convivían de forma orgánica. Hace no mucho intenté repetir uno de esos paseos por el centro y me sorprendió encontrar un entorno tan artificial. Pantallas ocupando la fachada entera, mezclas de neones y luces eléctricas, y la multitud transitando las aceras como nunca antes lo había hecho, rápida y estresada, sin pestañear. Tuve la sensación de estar en un plató, en el escenario de una película, no sé si de Christopher Nolan, de David Trueba o de Santiago Segura. Mi ciudad de siempre se me volvía extraña.

A nadie pillo de nuevas si hablo de la crisis habitacional en España, la gentrificación de los barrios de toda la vida, la turistificación excesiva que hace inhabitable nuestra ciudad... Todo eso sucede cuando la vivienda pasa a ser exclusivamente un activo financiero, golosina para fondos de inversión internacionales, deslocalizados y misteriosos. Solo de pensarlo, acojona. Solo faltan el Pingüino y el Joker por la Gran Vía para completar la fiesta.

Hace no mucho leía El poder de la proximidad (2026), el manifiesto del urbanista Carlos Moreno, en defensa de la "ciudad de los quince minutos". Nadie en su sano juicio, me imagino, estará en contra de la recuperación de espacios comunales, la potenciación de zonas verdes que hagan más salubre nuestra ciudad, o la potenciación de espacios urbanos de convivencia donde se pueda estar y participar sin ser "cliente" o "consumidor". Algunos puntos (hablo desde mi perspectiva de español) pueden resultar bastante más polémicos, como acabar con la cultura de la vivienda en propiedad y apostar por espacios compartidos. Más allá de la polémica, y aunque las propuestas de Carlos Moreno me parecen no solo estimables sino deseables, me da que no terminan de aterrizar. Que se quedan en discurso flamante pero no muy aplicable.

El asunto es cómo llegar del punto A al punto B. Cómo convertir Gotham city en la Ciudad de los quince minutos. Hay tal mezcolanza de factores que han empobrecido nuestras ciudades y nuestra calidad de vida en ellas, que no se ve solución. Sobre todo, cuando los poderes financieros son más fuertes que los Estados. Mejor pollo para veinte que caviar para dos. Lo bueno sale bien. No tendrás nada y serás feliz.

Atentamente,

Cinéfilo In Black

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